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1998/1999: la primera piedra de un proyecto

Para encontrar los orígenes del club hay que remontarse hasta el año 1998, momento en el cual surge la iniciativa de introducir a los integrantes de la escuela de natación en la práctica del waterpolo.

Este primer año tenía como objetivo ser una toma de contacto para los nadadores con una disciplina deportiva que hasta aquel entonces era desconocida para ellos. Se pretendía que durante el transcurso del mismo pudieran ser adquiridos los conocimientos de la técnica del waterpolo, tanto individual como colectiva, y del reglamento. Esta labor fue llevada a cabo por Javier Vidal mediante la creación de una escuela de waterpolo. Sobre este asunto, es importante destacar el apoyo recibido por parte de la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Leioa y la colaboración aportada por algunos padres y madres, sin los cuales este proyecto no hubiera salido adelante.

1999/2000: debut en competiciones oficiales; jóvenes y chicas a la vanguardia

Fue ya al año siguiente, en 1999, tras comprobar la buena aceptación que tuvo esta experiencia y en base a los resultados sumamente positivos que se lograron, cuando se decide dar un paso más y se opta por competir de manera federada. Es por tanto en este año cuando surgen los dos primeros equipos del club, consistentes en un conjunto de la categoría cadete mixta y en una escuadra femenina, siendo precisamente el equipo cadete el encargado de hacer debutar al club en competición oficial mediante la disputa de su primer partido de liga.

Además, tres miembros del equipo cadete son por primera vez convocados con la selección de Euskadi para acudir al campeonato de España por CC.AA. Este hecho se convertirá en algo habitual a partir de este momento, y vendrá repitiéndose año tras año ya no sólo en la categoría cadete, sino también en la categoría absoluta femenina.

En esta época también comenzaron su andadura en el waterpolo los que posteriormente serían los primeros integrantes del equipo absoluto masculino. Sus primeras participaciones consistieron en la disputa de torneos de índole universitaria, donde cosecharon buenos resultados, y de partidos de carácter amistoso.


Durante estos primeros años de historia del club se contó con la colaboración de Ivaylo Patchaliev y de Santi Agirre en el apartado técnico.

2000/2001: se recogen los primeros frutos

La temporada 2000/2001 se caracteriza por la llegada de los primeros éxitos, tanto a nivel colectivo como individual. Las féminas comienzan a convertirse en una referencia del waterpolo femenino a nivel de Euskal Herria, mejorando su juego partido tras partido, lo que se refleja en unos resultados cada vez más positivos.

Por otra parte, en categoría cadete se realiza una buena campaña, con un más que notorio segundo puesto en la Liga de Euskal Herria. El alto nivel alcanzado queda de manifiesto cuando hasta cinco cadetes son llamados para engrosar las filas de la selección de Euskadi, la cual lograría la mejor clasificación de su historia en un campeonato de España quedando en tercer lugar.

2001/2002: salto cualitativo y debut del equipo masculino

Es a partir de la temporada 2001/2002 cuando definitivamente se consolida el despegue del club. En primer lugar, se incorporan al organigrama técnico Ekain de la Fuente y Eduardo Imaz, quienes toman las riendas de los equipos absolutos. Es en este momento cuando se decide inscribir un conjunto masculino absoluto en la Segunda División de la Liga de Euskal Herria. Éste estaría formado por los jóvenes que tres años antes comenzaron con la práctica del waterpolo, y por varios miembros del equipo juvenil.

Mientras tanto, Javier Vidal centra su actividad en hacerse cargo del conjunto juvenil y de la escuela de waterpolo. En lo que respecta a esta última, hay que destacar que comienza a crecer y una nueva generación de waterpolistas comienza a abrirse paso. Para que éstos últimos pudieran comenzar a desarrollarse como jugadores, se opta por crear un equipo infantil que competirá a nivel provincial jugando diversos partidos. Además, al final de la temporada acuden a Zaragoza para la disputa del Trofeo Rafael Feliz, donde tienen la oportunidad de enfrentarse a otros equipos del ámbito estatal.

2002/2003: se afianza el proyecto

En la siguiente temporada cobra fuerza el interés despertado en el municipio por el waterpolo y son bastantes los que se animan a probar con esta modalidad deportiva en las distintas categorías con las que cuenta el club. En este momento se dispone de dos equipos absolutos (femenino y masculino), un juvenil masculino y un infantil mixto.

El trabajo realizado por Imaz y De la Fuente comienza a dar sus frutos y se firma una excelente campaña. El equipo femenino logra los subcampeonatos de Liga y Copa de Euskal Herria, este último también obtenido el año anterior, mientras que el masculino alcanza un meritorio cuarto puesto en su correspondiente liga.

Por otra parte, se mantiene la idea de acudir a diversos torneos para progresar como waterpolistas. De esta forma, a los infantiles que acuden de nuevo a Zaragoza se unen las integrantes del equipo femenino, quienes viajan a esa misma ciudad para la disputa de otro campeonato.

2003/2004: sube el nivel de exigencia

Para la temporada 2003/2004 se decide subir el nivel de exigencia, teniendo en cuenta el buen papel desempeñado en la anterior y el nivel técnico adquirido. Para ello se marcan una serie de objetivos, entre los que se encuentran la asimilación de nuevos conceptos tácticos y la consecución por parte de las féminas de alguno de los títulos que hasta ese momento no tenían en su haber, es decir, Liga o Copa de Euskal Herria, o del ascenso por parte del conjunto masculino. Sin embargo, sólo fue posible lograr la primera de las metas impuestas, obteniéndose de esta forma un gran salto cualitativo en lo que concierne a esta materia que sirvió de base para años venideros.

Como colofón a la temporada, el equipo masculino se desplazó hasta Padrón (A Coruña) para participar en un torneo del cual resultó vencedor.

2004/2005: la primera transición; cuando los niños se hicieron mayores

La siguiente campaña y tras una etapa de tres años, Imaz abandona el club y Mikel Zabala toma el relevo al frente del equipo absoluto masculino, manteniéndose De la Fuente a cargo del femenino. Es en esta temporada, tanto a nivel femenino como masculino, cuando los jóvenes procedentes de la cantera comienzan a cobrar protagonismo en sus repectivos equipos, convirtiéndose algunos en piezas clave para los mismos. Prueba de ello es que aumentan de igual modo el número de minutos de los que disponen en los encuentros como su presencia en las plantillas senior. Esto origina que la media de edad de las mismas sea llamativamente baja.

En lo que a las categorías inferiores se refiere, surge un nuevo equipo cadete que competirá a nivel provincial con jugadores procedentes del infantil. Del mismo modo, la escuela de waterpolo, que tiene por objetivo ser la cantera del club, continúa con su proceso de crecimiento y mientras algunos jóvenes consiguen dar el salto y pasan a entrenar con los equipos absolutos, nuevos miembros se incorporan a la misma año tras año.

2005/2006: los chicos entonan el “¡a Primera, oé!”

En la campaña 2005/2006 De la Fuente se desliga del club, tras pasar cuatro años entre nosotros, y Zabala deja de entrenar al equipo masculino. Esto supone la llegada de Jon López, quien toma la batuta de los dos equipos absolutos. Con él se inicia un nuevo ciclo en el que continúa el relevo generacional iniciado la pasada temporada.

En principio se desconocía el nivel de exigencia que se le podía pedir a las plantillas senior dada su juventud, pero una vez vistas las buenas sensaciones ofrecidas durante la pretemporada, se decide apostar fuerte y se marcan unos objetivos bastante ambiciosos. Como ya se pretendió un par de años atrás, para el equipo masculino se establece la meta del ascenso, mientras que para el femenino estar en la lucha por el título liguero o de copa. Esta vez el primero de ellos sí que pudo ser posible y el equipo masculino, firmando una espectacular segunda vuelta y tras cinco años en Segunda División de la Liga de Euskal Herria, logra ascender a Primera. En cuanto a la escuadra femenina, ésta consigue el subcampeonato liguero empatando a puntos con el primer clasificado.

En lo que respecta al equipo cadete, éste es inscrito en la Liga de Euskal Herria, dejando por tanto de competir sólo a nivel de Bizkaia, con la idea de progresar en su juego e intentar desempeñar un buen papel.

Para cerrar esta brillante temporada, el club organiza el primer Torneo de Waterpolo de San Juan, coincidiendo con la celebración de las fiestas patronales del municipio, iniciativa que se pretende repetir en años venideros.

2006/2007: las chicas se destapan

La temporada 2006/2007 se presenta de entrada con algunas novedades, siendo la más destacada la inclusión de un segundo equipo senior masculino en la Segunda División de la Liga de Euskal Herria, lo que convierte al club en el único de la competición que cuenta con un conjunto en ambas divisiones. Este segundo equipo está compuesto básicamente por los integrantes de la plantilla cadete de la temporada anterior, que de esta manera podrán adquirir una mayor experiencia al participar en una competición más exigente que la liga juvenil. En cuanto a los demás equipos, se plantean nuevos retos, tales como la permanencia en Primera División para el primer equipo masculino y la consecución de algún título por parte del femenino.

En el apartado técnico se apuesta por la continuidad de Jon López, vistos los buenos resultados, quien se hace cargo del equipo femenino y del primer equipo masculino, mientras que Josu Barrenetxea toma las riendas del equipo de Segunda División, quedando Javier Vidal al frente de los nuevos cadetes e infantiles y de la escuela de waterpolo.

Finalmente, el balance deportivo de la campaña se puede considerar como positivo, ya que, a pesar de que el primer equipo masculino no logra salvar la categoría al quedar en última posición, su rendimiento a lo largo de la temporada es aceptable, ganando algunos partidos frente a rivales de gran entidad y apurando sus opciones de salvación hasta el último minuto del último partido. Pero sin duda las mayores alegrías de la temporada las ofrecen las chicas, quienes tras varios años rozando el éxito logran, por fin, proclamarse campeonas de Liga de Euskal Herria en una de las campañas más disputadas que se recuerdan, con tres equipos aspirando a la victoria final hasta las últimas jornadas. Además de este título, las chicas también se imponen en la Liga Bizkaina y en la Gabon Kopa, mientras que en la Copa de Euskal Herria vuelven a quedar subcampeonas por quinta vez en su historia. Por su parte, el segundo equipo masculino finaliza 4º en el grupo B de Segunda División, tras una temporada en la que su rendimiento va de menos a más y con puntuales destellos de calidad, siendo más importante la experiencia adquirida que los resultados obtenidos.

También este año el club celebra la segunda edición del Torneo de San Juan, el cual se convierte en un éxito tanto organizativo como participativo, con la invitación de equipos de diferentes puntos de la Península (Galicia, Madrid...) y la disputa de hasta nueve partidos de todas las categorías (masculino, femenino, juvenil y cadete) en una maratoniana jornada de waterpolo.

Esta temporada 2006/2007 también merece ser destacada por el notable crecimiento que experimenta el club, el cual se constata con una mayor presencia en los medios (prensa, internet) y la masiva afluencia de aficionados a algunos de los partidos disputados por sus equipos, tanto en Leioa como incluso en otras piscinas, lo que le convierte en uno de los clubs con más tirón del waterpolo vasco. También es de resaltar el apoyo de nuestros patrocinadores (“Aerospace Engineering Group” y “Aerolink”), gracias a los cuales el club dispone de una equipación deportiva de calidad.

2007/2008: traspasando fronteras

La campaña 2007/2008 da comienzo con una excelente noticia, como lo fue la inclusión del primer equipo masculino en Primera División de la Liga de Euskal Herria, a pesar de haber descendido la temporada anterior, debido a la renuncia de un equipo. En cuanto al proyecto deportivo, se apuesta por la continuidad, por lo que Jon López se mantiene al frente del equipo femenino y del primer equipo masculino, mientras que Josu Barrenetxea se hace cargo de las categorías inferiores, lo que incluye al segundo equipo masculino y la escuela de waterpolo.

Los objetivos planteados para esta temporada son similares a los de la anterior, al menos en los equipos masculinos: la permanencia en Primera División para la primera plantilla, y la acumulación de minutos y experiencia para los integrantes del equipo filial. La escuadra femenina, por su parte, se fija retos más ambiciosos: igualar los éxitos de la campaña anterior y, por si esto no fuera suficiente, participar en el Campeonato de España de Segunda División por primera vez en su historia.

Y un año más, las chicas vuelven a dar la de cal, ya que su actuación a lo largo de la temporada se puede calificar con un notable. No alcanzan el sobresaliente porque no logran revalidar ninguno de los títulos cosechados la temporada anterior, quizá debido a las bajas que las merman durante gran parte del año, quedando subcampeonas tanto en Liga de Euskal Herria (empatadas a puntos con el equipo campeón) como en Liga Bizkaina y, una vez más, en Copa. Pero sin duda el punto álgido de la temporada se vive durante el Campeonato de España de Segunda División que se disputa en Las Palmas de Gran Canaria, al que nuestras chicas acuden tras superar las múltiples trabas impuestas por la Federación Española y realizando un gran esfuerzo económico tanto personal como a nivel de club. El papel desempeñado por el equipo es magnífico, ya que finaliza la fase preliminar como líder tras ganar sus tres partidos, mientras que en la fase final alcanza la sexta plaza, teniendo en cuenta que el absurdo sistema de competición diseñado por la RFEN sólo permitía a nuestras chicas aspirar como
máximo al quinto lugar, de un total de diez equipos. Su nivel de juego en algunos partidos es espectacular, siendo consideradas una de las revelaciones del torneo, sobre todo después de la victoria sobre las catalanas de la Universitat Autònoma de Barcelona en un partido para el recuerdo, que además les otorgaba el billete para una plaza directa en el campeonato de la temporada siguiente.

Por su parte, los chicos dan de nuevo la de arena y repiten el último puesto en Liga de la temporada precedente, con el consiguiente descenso a Segunda División, a pesar de que su rendimiento es superior al del año anterior y también sus números (logran 13 puntos, 4 más que en 2006/07). Pero la fortuna no les sonríe y los resultados de sus rivales directos les condenan. Mejor es la actuación del segundo equipo, el cual experimenta una notable progresión a lo largo del año, tanto en su juego como en sus resultados, quedando 3º en el grupo B de Segunda División y logrando un meritorio subcampeonato en la Copa Federación. De hecho, algunos de sus jóvenes jugadores dan el salto al primer equipo y comienzan a ser habituales en sus alineaciones.

Un año más, el club organiza la ya tradicional Gabon Kopa femenina, que en esta ocasión destaca por la invitación del potente conjunto holandés del Widex GZC Donk. También se celebra la tercera edición del Torneo de San Juan, el cual en poco tiempo se está convirtiendo en un clásico del final de temporada, con la participación esta vez de equipos navarros y aragoneses.

Es destacable, por otro lado, la predisposición del club para traspasar fronteras y compartir la experiencia del waterpolo con otros clubes de lugares más o menos lejanos, dándose a conocer de paso en otras tierras. En este apartado, además de la experiencia del equipo femenino en Gran Canaria, hay que mencionar la visita efectuada por las plantillas masculina y femenina a Zaragoza para disputar varios encuentros amistosos contra equipos maños, así como la participación de la escuadra masculina en un prestigioso torneo en Lousada (Portugal), enfrentándose a algunos de los mejores equipos del waterpolo luso.

2008/2009: las chicas hacen historia

La temporada 2008/2009, décima del club en competiciones oficiales, arranca con novedades en el apartado técnico. Después de tres campañas como responsable del equipo femenino y del primer equipo masculino, Jon López abandona la dirección de este último para centrarse en el trabajo con las chicas, pasando a ocupar el banquillo del masculino el experimentado ex-internacional olímpico holandés ‘Nico’ de Meij. Por su parte, Josu Barrenetxea continúa al frente del segundo equipo masculino, a la vez que se hace cargo de la escuela de waterpolo, cuyo crecimiento requiere la presencia de otro entrenador debutante, Gorka Sánchez. Además, el club decide inscribir un nuevo equipo en la Liga de Euskal Herria Cadete Mixta, el cual, sumado a sus tres escuadras absolutas, convierte al Leioa Waterpolo en el único club de la competición que cuenta con cuatro equipos participando en las Ligas de Euskal Herria. Barrenetxea y Sánchez, entrenadores de la escuela de waterpolo, son también los responsables de la plantilla cadete.

Un proyecto deportivo tan extenso como el de esta temporada exigía al club plantearse metas más ambiciosas, si cabe. De entrada, las chicas fijan como principal objetivo desde el inicio de la temporada el Campeonato de España de Segunda División, con la intención de mejorar su sexta plaza del año anterior y acercarse a los puestos de ascenso a Primera Nacional. Eso sí, sin descuidar las competiciones domésticas, en las que parten como favoritas. El primer equipo masculino, por su parte, se centra en lograr el ascenso y retornar a la Primera División de Liga de Euskal Herria, mientras que la segunda escuadra, como en años anteriores, sirve para que los juveniles adquieran experiencia de cara a su futuro salto a la primera plantilla. Todo ello sin olvidarnos del equipo cadete mixto, donde las chicas y chicos procedentes de la escuela de waterpolo pueden mejorar su progresión.

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En esta ocasión, el balance deportivo de la campaña refleja un éxito rotundo en todos los aspectos. Por un lado, el primer equipo masculino consigue el ascenso a la Primera División de la Liga de Euskal Herria tras realizar un campeonato casi impoluto, con 49 puntos de los 54 posibles, ocupando el liderato de Segunda durante toda la Liga, siendo el conjunto máximo goleador (cerca de 300 goles en 18 partidos) y el menos goleado, y mostrando una superioridad insultante en muchos partidos. Además, logra el 4º puesto en Liga Bizkaina, la mejor clasificación de su historia. Por su parte, el segundo equipo masculino, en pleno proceso de renovación, finaliza 10º. En cuanto al equipo cadete, ocupa la 9ª plaza en su Liga, teniendo en cuenta que su plantilla, con mayoría de jugadoras y jugadores de categoría infantil, es sensiblemente más joven que las del resto de participantes, por lo que su margen de progresión invita al optimismo

Capítulo aparte merecen las chicas, que completan una temporada de ensueño. Su primer éxito es el título de Liga Bizkaina, competición en la que participan con dos equipos (el segundo equipo finalizó 3º), lo que da una idea de la amplitud de su plantilla. Meses más tarde, se alzan con el campeonato de Liga de Euskal Herria por segunda vez en su historia, logrando la victoria en los 12 partidos disputados y siendo muy superiores al resto de rivales. Y como colofón, viajan hasta Algeciras (Cádiz) para disputar el Campeonato de España de Segunda División, con el consiguiente esfuerzo económico, donde realizan una espectacular actuación, ganando todos sus encuentros excepto la final, y finalizando por tanto en 2º lugar, lo que las otorga una plaza en la Primera División de la Liga Nacional la siguiente temporada, hecho que supone un hito sin precedentes en la historia del waterpolo femenino vasco.

El ascenso del equipo femenino a categoría nacional despierta gran expectación en el ámbito del waterpolo vasco, así como en los medios (prensa, internet, radio e incluso televisión), donde el Leioa Waterpolo logra hacerse un hueco que le permite darse aún más a conocer, lo que confirma al club como una de las mayores referencias de nuestro deporte a nivel de Euskadi.


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